LAS ABEJAS MELIPONAS

La abeja Melipona (melipona beecheii) también conocida como “La abeja sagrada maya” o abeja sin aguijón, es usada desde hace miles de años por los mayas prehispánicos de México y Guatemala, pues sus mieles y sus ceras cuentan con múltiples funciones medicinales como la regeneración de células, su ayuda al sistema inmunológico y la eliminación de bacterias, cicatrización, entre otros. (www.beecheii.com, 2019).

La melipona beecheii habita en la selva de la Península de Yucatán. Estas abejas nativas (del grupo Trigona y Melipona) realizan sus nidos dentro de las partes ahuecadas de los árboles de las selvas medianas y bajas (15 a 20 metros de altura). La presencia de la abeja “xunancab” o “colelcab” es un indicador de selvas tropicales maduras y que se encuentran en buen estado.

La meliponicultura es una de las varias actividades de traspatio o “solar” que se ha heredado desde la cultura maya. Las colonias o “hobones” son colocados en el solar para facilitar su manejo y cuidado, pero pueden estar en el monte o milpas.  Actualmente, la producción de miel de la abeja sin aguijón está presente en comunidades mayas principalmente atendida por mujeres y es aprovechada a nivel local.

“Las principales amenazas para las abejas son la deforestación y el uso indiscriminado de pesticidas”.


REPRODUCCIÓN

Viven en colonias permanentes con una reina, cuando ésta muere la “princesa” está preparada para sustituirla; estas colonias nunca se intercambian, se puede formar una nueva colonia separando a la abeja reina y llevándola a otra en donde empezará una nueva colonia.

Para la división de las colonias se recomienda hacerlo entre los meses de febrero y marzo, que es la época en que hay más flujo de néctar en la Península de Yucatán. Además, en este periodo las colonias de abejas parecen tener una población alta (incluyendo la población de zánganos) (González- Acereto, 1991).

Es conveniente tener colonias con poblaciones fuertes, que les llamaríamos “colonias madres”, para que a partir de éstas se lleve a cabo la división, ya que se requiere suficiente cría para producir una nueva colonia. Se recomienda tomar crías a punto de emerger (de preferencia de seis a siete panales de cría) para que la división tenga una población fuerte y a la vez es necesario transferir abejas adultas a la nueva colonia “colonia hija”, esto se puede llevar a cabo por medio de una pequeña red.

Se sugiere la colocación de pequeñas tiras de madera o cera para mantener los panales de cría separados del piso de la base. También se deberán colocar pilares de 1cm de altura formados por cera de abeja africanizada mezclada con cerumen de abejas nativas entre los diferentes panales con cría. Estos pilares permiten que existan espacios entre los panales de cría para que las abejas puedan transitar libremente entre los mismos. (Villanueva Gutiérrez R).


EL MELIPONARIO

Se han diseñado modelos de hobones (colmena en maya) parecidos a los hábitats naturales de las abejas para facilitar el manejo de la producción y extracción de la miel.  El meliponario se establecerá en cualquier predio aprovechando la cercanía de las plantas productoras de néctar y polen que es alimento esencial para el sustento de las abejas. La vegetación a sembrar a los alrededores deberán ser primordialmente flores de la región y árboles nativos.

Fotografía: Ana Icaza Leyva

Los hobones se establecerán dentro del sombreadero, apilándolos sobre tiras de madera que se colocan en forma horizontal, esto para proteger a las colonias de sus enemigos naturales.

Se podrá complementar con algunos repelentes naturales tales como los de los árboles del neem (Azadirachta indica), para mantener a salvo las colmenas de cualquier intruso y con estructuras de madera las cuales formarán el soporte estructural adecuado para su seguridad.

Corte: Ápiron Mx
Meliponario doméstico
Render: Ápiron Mx

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